Llegué a la gasolinera de Ortiz Mena y Américas a echarle 100 varos (así le echamos los jodidos) de verde a mi carrito y en lo que me atendían, me bajé a echar aire a las llantas y escuché sin querer (sí, ajá) la conversación de otros que se bajaron de su auto. Un señor de más o menos unos 50 años le contaba a su hijo de más o menos unos 30 años, que todavía no se le pasaba el coraje por lo mostrado el pasado fin de semana por parte de los Dorados de Chihuahua ante los Acereros de Monclova. El don se quejó fuerte en un lapso de dos minutos. Con eso tuvo para barrer a los Dorados. Qué como era posible que después de tres temporadas no se haya aprendido nada y la aspiración del equipo no creció. Que si el manager, que si tal pitcher no levanta, que si la dirección deportiva no planeó, que si es lo mismo que el Estatal y un largo etcétera. El hijo solo se limitaba en responder el clásico: «Ey, ta’ cabrón». Al final del tema, el señor dijo de forma contundente: «Pero pues ahí vamos a estar la próxima serie, ¿vedá?». Yo me subí a mi carro, pagué mis 100 pesos y me fui. Ya no supe más del tema. Pero lo anterior me hizo reflexionar rumbo a mi destino. Las pobres entradas al Estadio Héctor Espino (o Monumental, como usted le quiera llamar) han sido tema de conversación en las últimas semanas. En este espacio se ha expresado que se debería dar el salto como afición al contar con una plaza dentro de la LMB, pero en el termómetro del aficionado no se manda. Con una novena ubicada en el sótano general, el factor emocional de la gente es inestable, se deteriora y es complicado que la gente responda de buenas a primeras. Se entiende. Pero también existen los seguidores más comprometidos o al menos más entregados, como el señor que topé en la gasolinera. Que a pesar de toda la crítica que hizo (y que está en todísimo su derecho), no desiste y el plan de seguir apoyando al equipo en el estadio no está en tela de juicio. Se reconoce. ¿Hasta qué punto se vale castigar al equipo? ¿La mejor forma de exigir es ir al estadio y decirles sus verdades desde la grada? ¿O el método consiste en no asistir al inmueble y que sientan el rigor de la fanaticada? ¿La gente no va por temas económicos? ¿O de plano todas las anteriores? Todas son válidas y respetables. Aquí no hay buenos ni malos. Y aquí nadie es la Policía ni la Fiscalía de la Afición como para decir que sí y que no deben hacer los seguidores. Pero eso sí, siempre asumiendo las consecuencias como plaza, negativas y positivas, según sea el caso. Ya estamos grandesitos. Es beisbol, es deporte. Y cada quien lo vive y lo siente como quiere. Y sobre todo, cada quien se gasta su dinero como mejor le convenga. ¿Me prestan 100 varos pa’ echarlos de gas? Navegación de entradas Campeón mundial llegará al Frontón Chihuahua Legarreta LLEGAN ELIÁN LEYVA, ANDRÉ LIPCIUS Y DERECK RODRÍGUEZ A DORADOS